Después de un largo periodo de tiempo trabajando a distancia, la vuelta al trabajo presencial puede suponer un inesperado cambio de planes para muchas personas que ya han adaptado su vida a esa nueva forma de trabajar sin el contacto directo con jefes, compañeros o colaboradores. Aquí te traemos unos consejos para la vuelta al trabajo presencial

Si bien para algunas puede resultar un alivio la vuelta a la oficina, a socializar con los compañeros, a salir de casa…para otras puede suponer la necesidad de adaptarse nuevamente al trabajo fuera de casa: vuelven los gastos extra (gasolina, comida, etc.), hay que volver al transporte y otros tantos cambios sobre la que es nuestra realidad actual. 

Como seres de costumbres que somos, las personas nos adaptamos rápidamente a las nuevas circunstancias. Y el caso de pasar del trabajo presencial al trabajo a distancia no iba a ser una excepción…y es que a veces, como en casa, en ningún lado.

Si estás en ese proceso de vuelta a la antigua normalidad del trabajo presencial, tal vez los siguientes consejos te ayuden a hacer que la transición sea lo más llevadera posible.  

EL TRABAJO A DISTANCIA… ¿HA VENIDO PARA QUEDARSE?

Si nos atenemos a las estadísticas más recientes, el trabajo a distancia no parece haber venido para quedarse con nosotros. Al menos así lo afirma el cambio de un 16.2% de personas trabajando a distancia de forma habitual en el segundo trimestre de 2020 al 9,4% en el mismo periodo en el año 2021, según los datos publicados por Red.es (entidad adscrita al Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital).

Lo que sí ha ganado fuerza es la modalidad de trabajo a distancia parcial. Es decir, el de aquellas personas que trabajan menos de la mitad de su jornada semanal a distancia. Esta cifra ha pasado, según el estudio referido previamente, de un 2,9% en 2020 a un 5,3% en 2021.

La realidad es que la evolución de la pandemia junto con la correspondiente reducción de las restricciones, han ido decantando la balanza hacia el trabajo presencial en muchas empresas (especialmente pequeños y medianos negocios), en las que parece que no acaba de cuajar el modelo actual de trabajo a distancia.

¿EN QUÉ NOS PUEDE AFECTAR LA VUELTA AL TRABAJO PRESENCIAL?

La vuelta al trabajo presencial puede impactar de formas diversas sobre las personas. Por eso resulta importante conocer en qué medida el cambio puede afectarnos en términos de estrés, confianza y seguridad para afrontar la vuelta a una situación a la que tendremos (una vez más) que adaptarnos:

  • Seguridad: si bien trabajando en casa tenemos un control total sobre nuestro entorno, la vuelta al trabajo presencial nos expondrá de nuevo al contacto con otras personas. Siendo así, queremos saber qué medidas ha tomado nuestra empresa para mantener un entorno de trabajo seguro para todos los empleados que formamos parte de la empresa.
  • Equilibrio: sin dejar de cumplir nuestras obligaciones en el trabajo, el trabajo a distancia nos ha dado cierto margen para organizar nuestro tiempo de ocio a medida de nuestras necesidades. De cara a una vuelta al trabajo presencial, ¿podremos mantener las nuevas rutinas que el trabajo a distancia nos ha permitido adoptar?
  • Adaptación: las expectativas de las empresas de cara a la vuelta al trabajo presencial es otro motivo natural de ansiedad para los empleados que llevan tiempo trabajando en remoto. Recordemos que el cambio en la modalidad de trabajo no ha sido voluntario, sino que ha sido la respuesta a una situación de emergencia. Las empresas deben comprender esta situación y manejar el cambio con la sensibilidad adecuada.

CONSEJOS PARA LA VUELTA AL TRABAJO PRESENCIAL

Si el caso de nuestra empresa no es el de algunas grandes compañías como Dropbox (una de las primeras empresas en anunciar la opción de trabajo completamente a distancia para aquellos empleados que lo deseen), o del proveedor de software colaborativo Slack, siempre será recomendable seguir una serie de pautas para hacer que nuestra vuelta al trabajo presencial sea más llevadera.

  1. Es bueno irse anticipando a los cambios que se avecinan, de forma que la transición resulte menos estresante. Por ejemplo, quizás nos hayamos sentido mucho más productivos después de un tiempo trabajando con menos distracciones de los compañeros, mientras que a partir de ahora tendremos que volver a convivir con distracciones más frecuentes. Si saberlo de antemano no cambiará las cosas, al menos nos ayudará a ir mentalizados.
  2. También es recomendable hablar abiertamente del regreso al trabajo presencial con nuestros compañeros de trabajo, aquellos que estarán en la misma situación que nosotros y con los que probablemente compartiremos preocupaciones, dudas, etc.
  3. Si tu empresa te ha propuesto trabajar de forma híbrida (por ejemplo, tres días presencialmente y dos en remoto), puedes contemplar la opción de hacer una aproximación progresiva a ese plan de trabajo. Por ejemplo, aumentando gradualmente los días de trabajo presencial hasta llegar a los tres días marcados por tu empresa.
  4. Dado que se avecinan cambios importantes en tu rutina diaria, también resulta aconsejable planificar con antelación aspectos clave como el transporte, las comidas e incluso la ropa de trabajo que tal vez tengamos que recuperar.

¿Toca volver al trabajo presencial? Aunque pueda parecer el fin del mundo, tan solo tienes que plantear la estrategia adecuada para que el cambio sea más fácil de asimilar y en cuestión de días será parte de tu rutina.