Se van acercando los últimos días del mes de agosto y, con estos, algo que para muchas personas representa un verdadero pánico: volver al trabajo. Además, el miedo a volver al trabajo después de las vacaciones puede desencadenar la consabida depresión posvacacional, que si bien suele tener una rápida fecha de caducidad -en pocos días solemos haberla superado-, no deja, por ello, de representar un quebradero de cabeza para gran parte de la población trabajadora.

Para que el regreso a tu rutina de trabajo sea lo más llevadero posible y que este año venga cargado de motivación, en este nuevo artículo recogemos algunas de las prácticas que puedes tener en cuenta para que tu transición de las vacaciones a la rutina de trabajo no se convierta en un mal trago. 

¡Vamos con ello!

VOLVER AL TRABAJO: ¿POR QUÉ NOS CUESTA TANTO?

Estamos disfrutando de un tiempo de descanso alejados de nuestro trabajo y todo está saliendo a pedir de boca. Se aprecia a la legua que somos unos expertos en disfrutar de cada minuto de nuestros días de descanso, tenemos los ánimos por las nubes y se nos ocurren cientos de grandes planes y proyectos cada minuto que pasa, ¡hasta nos hemos mantenido en plena forma!

Pero, por desgracia, a medida que pasan los días y se acerca la irremediable vuelta al trabajo, comenzamos a verlo todo de otro color: en primer lugar, empezamos a echar de menos las vacaciones, incluso antes de que estas terminen. Después, la fecha de vuelta al trabajo deja de ser una cosa conceptual para convertirse en una realidad difícil de asumir. ¿Por qué nos pasa esto cada vez que dejamos de trabajar por un tiempo?

El miedo a volver al trabajo después de un periodo de ausencia puede venir dado por muy diversos factores y, como suele pasar a menudo, algunos son más obvios que otros (y estos últimos son los que sutilmente suelen minar más nuestra moral).

Por ejemplo:

  • ¿Cuánto tiempo hemos estado parados? Sentir ese pánico o desasosiego ante la vuelta al trabajo no es más que la esencia del ser humano: las vacaciones se han convertido en nuestra normalidad, por lo que cualquier cambio de planes nos genera el lógico nerviosismo.
  • ¿Cuántas veces se apodera de nosotros la sensación de miedo a volver al trabajo? Si solamente nos sucede después de las vacaciones, no hay de qué preocuparse: es lo más normal. El problema se hace más serio cuando volver al trabajo después de cada fin de semana se convierte en un suplicio.
  • ¿Cuándo empezamos a anticipar nuestra vuelta al trabajo? Hacerlo unos pocos días antes de que acaben las vacaciones es normal. Lo que no es tan normal es anticipar la vuelta al trabajo incluso semanas antes de que ésta llegue, llegando ocasionalmente a arruinar nuestras vacaciones. 
  • Y más importante, ¿cuál es la fuente de nuestro miedo a volver a trabajar? Podría tratarse de algo que echamos en falta (motivación, retos, amistades…) o algo que no podemos soportar más tiempo (mucha presión, viajes agotadores o un ambiente tóxico). 

Por eso, siempre es importante prestar atención a los signos que puedan indicarnos por qué nos preocupa especialmente tener que volver al trabajo después de cada periodo de vacaciones (más allá del fastidio de ver nuestros días de asueto llegar a su fin). 

CÓMO MOTIVARSE PARA VOLVER AL TRABAJO: ¡A POR TODAS!

Después de profundizar sobre las causas que pueden motivar el pánico a la vuelta al trabajo, nos adentramos en todo lo que puedes hacer para que tu regreso de las vacaciones esté cargado de motivación y de un espíritu positivo.

Vamos con algunas recomendaciones que puedes poner en práctica la próxima vez que te enfrentes a la vuelta a tu rutina de trabajo después de un periodo de ausencia.

  • Dejar al menos un día de margen antes de volver al trabajo. Es decir, darnos un breve espacio de tiempo que nos ayude en la transición entre las vacaciones y el trabajo. 
  • Comenzar por pequeñas tareas. Esto tiene un sentido, y es alcanzar rápidamente la satisfacción que proporciona el cumplir pequeños objetivos. Y, aunque tal vez pueda sorprenderte, la ciencia también ha investigado esta realidad (como se muestra en un estudio publicado en el año 2010), demostrando la utilidad de dividir los grandes trabajos en porciones pequeñas para motivarnos mejor a seguir adelante.
  • Bloquea las primeras horas de trabajo. Es decir, evita a toda costa programar reuniones, llamadas, etc. en los primeros compases de tu vuelta al trabajo. Lo último que quieres en tu primer día es una carga de trabajo imposible de gestionar. 
  • Descansa cuando lo necesites. Ya que somos más productivos descansando de tanto en tanto, trata de no pegarte un palizón desde el minuto uno.
  • Conversa con la gente a tu alrededor. Empezar a relacionarse cuanto antes con los compañeros de trabajo es otra buena manera de ir aclimatándonos a la vuelta a la rutina. El objetivo es doble: sentirte de nuevo como en casa y ponernos al día de posibles cambios que debamos conocer.

Por último, recuerda que es de lo más normal experimentar un bajón en los ánimos el primer día de vuelta trabajo. Aprovecha para mirar las cosas con perspectiva, recuerda lo que más te gusta de tu trabajo y ¡empieza con la motivación por las nubes!