Cada trabajo requiere unas exigencias determinadas que, por lo general, podrán ser tanto de carácter físico como mental. En función del tipo de trabajo que realicemos, tendrán más o menos peso unas que otras, pero siempre podrán impactar en nuestro rendimiento cuando somos responsables de sacar el trabajo adelante. Pero ¿sabemos exactamente lo que es la carga de trabajo y cómo podemos gestionarla de la mejor manera posible?

La carga de trabajo puede ser el desencadenante de multitud de situaciones que afectarán directamente al rendimiento en nuestros respectivos puestos de trabajo: estrés laboral, dolores musculares de lo más variados, bajas por depresión y un largo etcétera de situaciones que pueden llevarnos al límite de nuestra resistencia. 

Si estás sintiendo que la carga de trabajo está empezando a afectar no solo a tu rendimiento, sino también a tu vida fuera del trabajo, sigue leyendo y comprueba si necesitas replantearte tu situación laboral.

LA CARGA DE TRABAJO Y SU IMPACTO EN NUESTRO RENDIMIENTO

A medida que crecen, las empresas se plantean nuevos objetivos cada vez más ambiciosos. Y de forma general, asumir demasiada carga de trabajo genera un estrés en los empleados con el que no todos consiguen lidiar de la misma manera. Dado que la tolerancia al estrés en el trabajo o a rendir bajo un extra de presión es diferente en cada persona, las empresas deben comprometerse a regular la carga de trabajo de sus empleados.

¿Has visto tu motivación caer en picado cuando asumes más tareas o responsabilidades de las que deberías? Según muchos estudios recientes, esta situación no es algo que interese a ninguna empresa que quiera ser eficiente: una excesiva carga de trabajo puede ser la responsable directa del absentismo laboral, de unos niveles de estrés cada vez mayores e incluso una potencial baja por enfermedad. Eso sin mencionar el descenso natural en el rendimiento de sus trabajadores.

SEÑALES DE ESTAR ASUMIENDO UNA CARGA DE TRABAJO EXCESIVA

Estar asumiendo una carga de trabajo excesiva no siempre llega de la noche a la mañana, sino que es un proceso gradual en el que en ocasiones nos encontramos sin saber cómo hemos podido llegar hasta ese punto sin ponerle freno a tiempo. ¿Qué señales te ayudarán a identificar si estás en esta situación? 

Por ejemplo:

Apenas tienes tiempo para pensar en ti mismo: cuanta más carga de trabajo adicional asumimos, menos tiempo tenemos para dedicarnos a nosotros mismos. Si la respuesta es un ya ni me acuerdo al preguntarte por la última vez que saliste del trabajo con ganas de aprovechar el resto de la tarde, quizás es que estás asumiendo demasiada carga de trabajo.

Sientes un estrés que antes no tenías: los plazos, las reuniones y los clientes se han convertido en una fuente de tensión que no consigues dejar a un lado cuando sales del trabajo cada tarde. Lo tienes en la cabeza y te resulta imposible apartarlos ni por un momento.

Tus defensas están en horas bajas: tanto la carga física como mental tienen consecuencias directas en nuestro estado de salud. Después de todo, pasar más horas en espacios cerrados ha demostrado tener un impacto negativo en la salud frente a pasar más horas al exterior.

¿CÓMO GESTIONAR MEJOR LA CARGA DE TRABAJO?

Vistas las posibles causas de estar padeciendo una carga excesiva de trabajo -y sus negativas consecuencias-, es momento de pasar a la acción detallando las medidas que podemos tomar para ponerle remedio.

  1. Poner límites a nuestro trabajo: si, de manera automática, asumimos todo trabajo nuevo que va llegando sin marcarnos el límite a partir del que decir basta, antes de darnos cuenta estaremos sobrepasados por una carga de trabajo difícil de gestionar.
  2. Gestionar mejor nuestro tiempo y evitar distracciones: es decir, sacar el mayor provecho del tiempo que pasamos en el trabajo. Puedes optar por el conocido método Pomodoro o cualquier otra técnica que te ayude a concentrarte y evitar distracciones inoportunas.
  3. Saber cuándo requerir ayuda para alcanzar los objetivos marcados: si la carga de trabajo requiere considerar ampliar el equipo o buscar refuerzos en una empresa externa, no dudes en presentar tus argumentos a la persona encargada de la gestión de tu equipo.
  4. Dar la importancia necesaria a tu tiempo libre: hacer ejercicio, pasar más tiempo con los tuyos o realizar otras tareas son tan importantes como tu trabajo. Concédeles la importancia que tienen y no las emplaces en el último lugar de tu lista de prioridades.
  5. Usar las tecnologías del trabajo en tu favor: hay multitud de aplicaciones que te pueden ayudar a gestionar mejor tu trabajo y aprovechar el tiempo de forma que no tengas que llevarte al límite de tu aguante. Utilízalas en tu favor.

¿Dispuesto a lidiar con la carga en tu puesto de trabajo? Establece tus límites y ponle solución para no acabar perdiendo la motivación.