Desidia, inactividad, desgana, desmotivación… la pereza tiene muchos nombres pero todos ellos significan lo mismo: incapacidad para hacer frente a una o varias tareas, independientemente de su envergadura. Aun conociendo la necesidad de ponernos en marcha, vamos postergando nuestras obligaciones en una situación de inmovilismo que nos domina y que, en ocasiones, nos hace sentir remordimientos por no estar haciendo frente a las situaciones que deberíamos afrontar.

La pereza impide trabajar al máximo potencial y nos hace estar estancados, tanto en el terreno personal como profesional. Existen muchos motivos que nos conducen a ello: desde la incapacidad de enfrentarnos a tareas que no nos gustan a sentirnos sobrepasados por unas metas demasiado complejas, pasando por el agotamiento mental, el estrés, el miedo, la incapacidad de gestionar nuestro tiempo o una falta de previsión u organización previa.

En cualquier caso, detrás de todo ello se esconde una falta de motivación a la que debemos poner solución si queremos ser productivos.

Vencer la pereza es posible. Para ello conviene poner en práctica algunas sencillas estrategias que te ayudarán a tener fuerza de voluntad para solventar esta situación de bloqueo. Estos son algunos de los trucos para pasar a la acción:

1. Mantén un entorno limpio y organizado

Una de las claves del éxito a la hora de vencer la pereza es no dejarse llevar por la desgana y para ello la organización es muy importante. Si nuestro entorno es un caos es más fácil desmotivarnos. En cambio, si lo mantenemos limpio y ordenado nos resultará más sencillo ponernos con las tareas.

La idea de organización puede trasladarse a cualquier ámbito: tu casa, tu habitación, tu trabajo, tu mesa de estudio, tu ordenador… intenta mantener todo en su sitio y no te costará tanto realizar aquellas labores que tengas que hacer.

2. Haz una lista de tareas pendientes

Muchas personas sienten pereza porque saben que tienen que realizar un gran volumen de tareas, pero no son conscientes de cuáles son exactamente y qué tiempo puede llevar hacer cada una de ellas.

Para ello, lo mejor es hacer un listado de tareas pendientes por la noche, antes de irse a dormir. Hay personas que prefieren hacer esta lista en una hoja de papel, mientras que otras prefieren utilizar dispositivos electrónicos.

Realmente, el formato que utilicemos es indiferente, pero el simple hecho de ver por escrito las cosas pendientes nos invitará a ponernos en marcha.

3. Prioriza lo que tienes que realizar

No todas las tareas tienen la misma urgencia. Para establecer un orden en el listado de cosas pendientes debes determinar aquellas cuestiones que es imprescindible abordar de inmediato, lo que implica también saber cuál de todas ellas puedes postergar para más adelante.

Dentro de lo más urgente, puede haber alguna tarea que exija un gran esfuerzo. Si esto fuera así puedes subdividirla en subcategorías más pequeñas que requieran menos esfuerzo.

4. Piensa en los beneficios que vas a conseguir

Una buena forma de encontrar la motivación no es pensar en la dificultad de la tarea o el tiempo que te va a llevar, sino en el beneficio que vas a conseguir. Si te visualizas a ti mismo consiguiendo tus metas conseguirás una dosis de energía extra y tendrás una nueva perspectiva del trabajo a realizar.

Es muy importante que sepas cómo te sientes en cada momento para poder dirigirte a ti mismo transmitiéndote el ánimo que necesitas. Tú eres el que mejor te conoce. Dedícate frases motivadoras e inspiradoras que te ayuden a alcanzar la meta propuesta.

5. Empieza por la tarea más dura

A primera hora de la mañana tienes más energía, por lo que resulta conveniente comenzar por aquello que te resulte más pesado o que te guste menos. Una vez que lo hayas acabado, te servirá de motivación para afrontar el resto de tareas.

A medida que transcurre el día tu fuerza de voluntad tenderá a ir disminuyendo. Por este motivo, si realizas el cometido más arduo a primera hora podrás enfrentar el resto del día con más posibilidades de ver cumplidas las metas que te propongas.

6. Elimina las distracciones

Para ser productivo y evitar la pereza se recomienda ser consciente del tiempo que tienes y no desperdiciarlo con distracciones. Lo mejor es desarrollar un hábito que incluya tanto la realización de las obligaciones como el tiempo de descanso.

El establecimiento de horarios específicos también ayuda a organizarse y vencer la pereza. El tiempo de ocio puede programarse tras la finalización de la tarea o entre tareas, en función de su complejidad. Es altamente efectivo, por ejemplo, estar concentrado durante 45 minutos y descansar posteriormente 15 minutos.

7. No realices dos tareas al mismo tiempo

Si queremos ser efectivos debemos desarrollar una tarea detrás de otra y no dos al mismo tiempo, ya que el hecho de tener un gran volumen de cosas por hacer puede contribuir a que te sientas sobrepasado y que te distraigas de las metas que te has marcado.

Hay muchas razones por las cuales se puede producir la pereza, como no tener un objetivo claro, tener pendiente una tarea larga o difícil, o ser demasiado condescendiente con uno mismo. La pereza afecta nuestra productividad pero se puede superar a base de organización y, sobre todo, fuerza de voluntad.