Hablar en público no es fácil para una gran parte de la población. El miedo a equivocarnos, a hacer el ridículo, a tartamudear, a que las cosas no salgan según lo esperado o que nuestra intervención tenga consecuencias negativas para nosotros, puede hacer que nos sintamos nerviosos o incluso angustiados.

El miedo a hablar en público se denomina glosofobia y es uno de los temores más comunes y recurrentes. Sin embargo, las personas que lo sufren pueden llegar a aprender cómo controlar los nervios con varias sencillas técnicas para parecer más convincentes, seguros y decididos.

Consejos para dominar tus nervios

Los nervios que sientes al hablar en público son muy parecidos a los nervios que puedas sentir en cualquier otra situación. Si te consideras una persona nerviosa, aprender a controlar esa sensación de ansiedad es determinante para afrontar tu día a día de la mejor manera.

Para dominar los nervios ante cualquier situación lo primero que debes hacer es ser positivo y creer en ti mismo. Después, te convendría aprender alguna técnica de relajación: desde practicar yoga a hacer la respiración diafragmática, o aislarte escuchando música cuando comiences a notar la sensación.

Otra técnica para dejar de sentir nervios es no tener miedo. Cuando comiences a sentir el nerviosismo no permitas que ese sentimiento te intimide o limite. Es algo natural, y así tienes que tomarlo, repitiéndote a ti mismo el mantra de que “todo va a salir bien”. Por último, practica ejercicio físico a menudo, cumple tus horas de sueño y ten una alimentación sana y equilibrada, teniendo en cuenta que para dominar los nervios es necesario sentirse bien con uno mismo.

Y si lo que te preocupa es el miedo en concreto de hablar en público, con estas sencillas técnicas lograrás dominar la situación y brillar con luz propia:

1. Prepara tu intervención

Cuando una persona domina el tema que va a exponer habla más tranquilo, seguro y confiado. Cuanto más sepas del asunto que vas a tratar, te generará menos estrés hacerlo delante de una audiencia.

Por esto, antes de hablar en público conviene que prepares lo que quieres decir a conciencia. No se trata de aprenderte el discurso, ya que eso te haría perder naturalidad, sino de seguir una sencilla estructura que puedas tener en mente por si pierdes el hilo.

2. Visualízate a ti mismo

Imaginarte a ti mismo hablando ante una audiencia te hará ganar en confianza y entusiasmo, especialmente si conoces el escenario en el que tendrás que hacerlo. Cierra los ojos y visualízate hablando con confianza ante un público deseoso de escucharte.

Esta sencilla técnica permite al cerebro adelantarse a la situación. De esta manera, podrás sentirte más seguro.

3. Respira profundamente

Si te sientes nervioso conviene que te relajes realizando una respiración abdominal que te ayudará a bajar tus pulsaciones. Para ello, debes utilizar los músculos del estómago para realizar inspiraciones y expiraciones profundas. Enseguida comenzarás a ver cómo se serena el sistema nervioso.

No es conveniente tomar bebidas excitantes, cafeína o alcohol antes de lanzarte a hablar en público. Al contrario de lo que pueda parecer, te hará parecer más torpe. Estas bebidas aumentan tu ritmo cardiaco y pueden provocarte temblores o incrementar la sudoración.

4. Haz una buena introducción

Los primeros segundos en los que te enfrentas a la audiencia son los más complicados. Es cuando más nervioso estás y cuando más se te notará que estás inquieto. De ahí que sea tan importante hacer una buena introducción para meterte a las personas que te escuchan en el bolsillo en esos primeros instantes.

La introducción debe contar con una presentación de ti mismo, si es que otra persona no te ha presentado previamente, y con una frase o cita ingeniosa que te permita romper el hielo con la audiencia.

Si crees que no serás capaz de dominar tus nervios en estos primeros momentos un buen truco es utilizar un vídeo introductorio, lo que ayudará a captar la atención de los asistentes y te permitirá ir calmándote poco a poco.

5. Ensaya previamente

Practicar tu discurso previamente te ayudará a tener más seguridad. Puedes empezar ensayando frente al espejo hasta que te sientas cómodo y cojas confianza. Esta técnica, aunque es muy simple, es muy efectiva.

Una vez te sientas más seguro puedes realizar los ensayos frente a una persona o personas de tu confianza. Pueden ser amigos, alguien de tu familia o un entendido en la materia que te ofrezca una visión objetiva acerca de cuáles son tus puntos débiles o lo que puedes mejorar.

6. Sé natural y no perfecto

Todo el mundo sabe que hablar en público es difícil, por lo que nadie te juzgará si empiezas algo nervioso tu discurso. De hecho, es probable que, aunque tú creas que la situación te está superando, nadie note nada al respecto.

Lo mejor es ser natural y obviar los signos de nerviosismo. Si te tiembla la voz o las manos, continúa hablando, porque según pase el tiempo la situación tenderá a normalizarse.

7. No des pistas

En cualquier caso, nunca dejes entrever que estás nervioso. No menciones frases como “estoy nervioso”, “me he equivocado”, “lo siento” o “me he perdido”. Si te equivocas, respira hondo, bebe agua y continúa hablando sin perder la sonrisa en ningún momento. Es una pequeña anécdota que todo el mundo disculpará.

Otro truco es no salir a hablar con un folio, sino con una o varias cartulinas de pequeñas dimensiones. De esta manera, si te tiemblan las manos, nadie lo notará y, además, puedes aprovecharlo para poner ideas clave que te permitan seguir el hilo del discurso si en algún momento te pierdes.

8. Establece contacto visual

Mirar a un punto indefinido en la lejanía no te ayudará de mucho y te hará estar más nervioso. Lo mejor es que establezcas contacto visual con las personas que te están escuchando.

Un buen truco es localizar caras que te parezcan amistosas, bien porque estén sonriendo, tengan un gesto agradable o estén asintiendo. Aunque pasees la mirada por todo el público, céntrate en esas personas y cuéntales a ellas tu discurso.

9. Saca provecho a tu nerviosismo

Lo peor que puedes hacer a la hora de intentar controlar tu nerviosismo es pensar que estar nervioso es algo malo o que te hace quedar mal. Sentir inquietud a la hora de dirigirte a un público es algo normal y no estigmatizante. La adrenalina que sientes es un reflejo de las ganas que tienes de que las cosas salgan bien.

Por otro lado, puedes utilizar esta adrenalina de forma positiva, como por ejemplo para hablar con mayor fluidez, o para transmitir el entusiasmo necesario y lograr así captar la atención de tus interlocutores.Como verás, aprender cómo controlar los nervios si tienes que hablar en público es fácil si pones en práctica estas sencillas técnicas. Quizá no puedas eliminar del todo la inquietud, pero puedes lograr grandes avances. A hablar en público también se aprende.