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7 trucos para mejorar la relación con tus hijos adolescentes

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La adolescencia es un periodo difícil, tanto para los hijos como para los padres. De la noche a la mañana, nuestros pequeños dejan de serlo y se convierten en seres con emociones intensas y, a menudo, contradictorias, donde no siempre tenemos cabida los adultos. La buena noticia es que tus hijos adolescentes, aunque no lo parezca, siguen necesitándote. Solo que las reglas del juego han cambiado.

Para que las cosas funcionen, durante la adolescencia es necesaria una reestructuración de la relación entre padres e hijos. Nuevas reglas, nuevas negociaciones y nuevas formas de comunicarse. Tus hijos están descubriéndose, reafirmándose, y hay que dejarlos crecer.

La adolescencia de los hijos no es eterna. Cuando te quieras dar cuenta, ya habrá pasado este periodo tan convulso y tus hijos estarán convertidos en jóvenes maduros. En la mayoría de los casos los lazos entre  padres e hijos vuelven a estrecharse. Lo importante es que no dejes que tu casa se convierta en una batalla campal que mine la relación.

Trucos para mejorar la relación entre padres e hijos

Aquí tienes 7 trucos para mejorar la relación entre padres e hijos en la adolescencia que te pueden ser de utilidad a la hora de hacer que comprendan que estás de parte de ellos y no contra.

1. Escúchales… y procura no juzgar

Si tu hijo adolescente te cuenta algo sobre su vida, es el momento de dejar aquello que estés haciendo y dedicarte a escucharle atentamente. Es un rasgo común que a estas edades no quieran compartir nada de su intimidad.

Si lo hace, siéntete afortunado, pero sobre todo hazle saber que estás siendo receptivo e intenta no juzgarle. No siempre que nuestros hijos nos hablan quieren saber nuestra opinión o están esperando un consejo. Puede pasar que, al mínimo atisbo de duda sobre si te interesa o vas a poner en tela de juicio lo que te está contando,  se cierre en banda y no vuelva  a hacerlo.

2. Háblales sobre ti

Parece que nuestros hijos adolescentes no nos necesitan, cuando en realidad están pidiendo a gritos que estemos junto a ellos. Queremos que nos cuenten sus cosas como solían hacerlo antes: con quién han estado, qué piensan de un determinado asunto, cómo les ha ido en el instituto, etc. pero a menudo nosotros no les devolvemos el discurso a la inversa.

Cuéntale a tu hijo cómo te ha ido el día, si te has peleado con tu jefe, las ganas que tienes de que llegue el verano o lo dura que se te está haciendo la jornada. A ellos les importa lo que tú sientes, solo que a veces no saben hacértelo entender. Y nada mejor que darles confianza, para que te la devuelvan.

3. Haz con ellos un plan que les divierta

Si a tu hijo le gusta el anime sorpréndelo con unas entradas de cine. Iros a comer juntos a una hamburguesería que esté de moda, vete de compras, a un concierto o a dar un paseo por la montaña con él. Esos momentos de compartir experiencias juntos son los que más unen, pero tienen que ser planes que le haga especial ilusión a él, no a ti.

Déja que te hable de su música favorita, de los youtubers que sigue, de los videojuegos que más le gustan, del deporte que le entusiasma, y hazle preguntas. Estará encantado de hablarte sobre esos temas y es una inmejorable forma de estrechar lazos.

4. No los atosigues

¿Cómo tratar a un adolescente? Es probable que hayas notado que tus hijos reaccionan con hastío ante tus besos y abrazos, ante tus preguntas continuas sobre sus amigos o ante tus sermones. Es cierto que todo ello nace como consecuencia del amor que sientes por ellos, pero debes entender que la forma de relacionarnos ha cambiado.

Espera a que él o ella te cuente, aprovecha cuando se acerca a ti pidiéndote mimos y cambia los “no” o “te prohíbo” por “me gustaría” o “estaría bien que…”. Verás cómo con estos sencillos cambios de actitud conseguirás mucho más de lo que imaginas.

5. Recuérdales que los valoras

Tendemos a resaltar las cosas que nuestros hijos adolescentes hacen mal y pocas veces nos fijamos en todo lo que hacen bien. Reconocérselo es para ellos muy importante. No dejes de decirle, cuando haga algo que te agrade, lo contento que estás y lo mucho que valoras su gesto. Y sobre todo, déjales siempre claro que los quieres por encima de todas las cosas, incluso cuando no se comportan como deberían.

Una cosa es poner límites y otra cosa es que ellos piensen que los quiere más o menos en función de su comportamiento. Para que la relación con tus hijos adolescentes fluya adecuadamente deben saber que eres incondicional.

6. Déjales resolver sus propios problemas

Como padres de adolescentes, estamos siempre pensando que algo malo puede sucederle a nuestros hijos. Es normal que estemos cerca intentando solucionar los problemas que puedan tener, pero esto no los ayuda a madurar, y tampoco contribuye a tener una relación sana y de confianza.

Deja que se caigan para que puedan aprender a levantarse. Tienen que experimentar la vida en primera persona para crecer. Eso no significa que no estés alerta y que no te preocupes o les des tu opinión cuando la ocasión lo merezca, pero concederles su espacio físico y emocional para que aprendan a gestionar sus propias emociones, resulta fundamental para su aprendizaje.

7. No te tomes todo como algo personal

Es probable que hagan cosas que no te terminen de gustar. Muchos padres con hijos adolescentes piensan que lo hacen para fastidiar, pero nada más lejos de la realidad. Los chicos también buscan una vida familiar en calma, solo que están viviendo una época de rebeldía propia de su proceso de maduración.

A veces dicen cosas que no sienten o se comportan de una determinada manera y no saben por qué. Controla tus reacciones en esos momentos. Apártate un poco, deja pasar un tiempo y después habla sobre lo que ha pasado desde otra perspectiva que no sea la de la ira. Verás que, probablemente, su actitud haya cambiado una vez pasado un rato. Enséñales la importancia de pedir perdón haciéndolo tú mismo cuando notes que te has equivocado.

A medida que tus hijos adolescentes crecen, el cordón umbilical que te une a ellos se corta y parece que todos los canales de comunicación se cierran. Con un poco de empeño es posible conseguir que la comunicación se mantenga viva, aunque a veces sea difícil.

Los hijos no vienen con un libro de instrucciones debajo del brazo y siempre es positivo probar diferentes enfoques para ver qué funciona mejor. Sin embargo, el cariño será el elemento clave que te ayudará a soportar esta época de la vida. Cuando menos te lo esperes, todo estará de nuevo en calma.

 

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